Es muy importante no perder de vista que la organización no es un ente formado por “partes”, sino por personas con pensamientos y una cultura particulares para cada una de éstas. Entonces si se quiere mejorar el desempeño de una organización no se debe apuntar directamente a un nuevo diseño o ajustes en los procesos, sino a expandir el compromiso, de manera que cada persona que integra la organización brinde lo mejor de sí para lograr el beneficio común.
Lo que hace sistema a una organización es la interrelación que existe entre cada una de las partes que la conforman. Es por esto que podemos decir cosas como:
Ahora que ya tenemos una aproximación del concepto de la organización, y la organización como sistema, veamos algunas de sus características:
El análisis del funcionamiento de una organización se suele estudiar a través de modelos. Hay cientos de modelos, algunos algo particulares, otros más generales.
No es válido ningún análisis organizacional que no tenga en cuenta al contexto, con el cual se producen acciones-reacciones de manera continua. Siempre, para analizar la realidad de una organización hay que hacer un estudio “de afuera hacia adentro”.
Ahora adentrándonos al interior de la organización, podemos definir tres dimensiones:
Estas dimensiones de una organización, interactúan de manera constante, se influencian y condicionan mutuamente. Cualquier cambio en uno de ellos, repercutirá en el resto.
Toda actividad empresarial parte de su estrategia; siendo la cultura y la estructura el soporte organizativo imprescindible para una efectiva implementación de la misma.
]]>
A continuación, una breve explicación de las funciones que cumple cada una de las capas en el modelo OSI:
Es por esto, que para analizar las bondades de un proyecto de inversión -o para comparar diferentes proyectos de inversión- se debe utilizar adecuadamente otra herramienta con tal fin: el índice de rentabilidad. Existen otras herramientas (período de restitución) pero la primera es la más utilizada.
Para su cálculo existen muchos métodos, algunos errados, siendo el más acertado el método de la tasa interna del retorno.
Aspectos a tener en cuenta:
Lejos de esto, el valor de oportunidad está íntegramente relacionado con la oportunidad de utilización y generación de riqueza del bien en cuestión. Este valor es totalmente relativo, entre mejores sean las oportunidades, mayor será; no existe un valor único, sino una multiplicidad de valores de oportunidad, particulares.
Por otro lado, para una misma persona, el valor de oportunidad se puede ver modificado significativamente por diferencias en las circunstancias.
Helbert Simon considera el buscar nuevas oportunidades como la función principal de un ejecutivo.
]]>
Es importante tener un concepto claro: la empresa tiene como fin ganar dinero; sus proveedores debe servir a la empresa; y cada uno de los integrantes de la empresa debe servir a su semejante y, obviamente, al cliente.
Hace 100 años, una organización era bastante rígida; hoy en día, si no se es dinámico, la competencia, de la mano con la tecnología, nos llevará por delante.
Algo que muchos no entienden, es que en un empleado se debe poner mayor atención en sus comportamientos que en sus cualidades técnicas; la primera es muy complicada de resolver, la segunda, con algo de capacitación se resuelve.
]]>
Hoy en día esto es totalmente mentira. El jefe de hoy coordina los talentos de los diferentes integrantes de su cartilla de empleados; deben destacarse por su visión, por generar entusiasmo, entrenar y generar un ambiente donde cada uno se sienta cómodo para lograr lo mejor de sí.
Las personas que integran o trabajan en una organización son la empresa. Si se desea que la empresa cambie, deben cambiar todos sus integrantes. Heráclito, 500 a.c., dijo algo muy cierto: lo único permanente es el cambio.
Es importante cambiar, si es necesario el paradigma de una empresa. El paradigma de una persona, para comprenderlo, es el modo en que fue criado. Las empresas deben tener en cuenta su paradigma a la hora de tomar personal nuevo; para que de algún modo sean compatibles. Y también es cierto, que en ocasiones la empresa debe, si quiere seguir siendo competente, cambiar de paradigma adoptando el que mejor se adapte a las circunstancias. Un paradigma de una determinada empresa, podría ser por ejemplo uno de calidad total.
La educación y formación del personal debe adoptar un análisis transaccional, donde cosas complejas (o no) se transmitan de la forma más simple y entendible posible.
Es muy complicado cambiar la forma de pensar y actuar de las personas (paradigma) dentro de una empresa; ya que éstas quieren seguir abrazados a la que utilizan durante años, que les parece mucho más segura y confiable que la nueva.
]]>
Aquella empresa que no es capaz de satisfacer a sus empleados de las que quitan el freno, está en el horno. De hecho, ¿cómo podríamos imaginar que un empleado que no ve satisfechas sus necesidades básicas pueda preocuparse por mejorar la calidad de su trabajo dentro de la empresa?
]]>